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Red de Directores por la Innovación: la ruta

Innovación Educativa

10 diciembre, 2019

El liderazgo directivo es, dentro de las variables intra escuela, el segundo factor que más influye en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes, sólo detrás del docente de aula. Esta importancia es aún mayor en tiempos de reforma educativa, pues son los equipos directivos los encargados de conducir la puesta en práctica.



El liderazgo directivo es, dentro de las variables intra escuela, el segundo factor que más influye en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes, explicando un 25% de éstos (Leithwood et al., 2004). De este modo, su impacto se encuentra sólo detrás del docente de aula. Esta importancia es aún mayor en tiempos de reforma educativa, pues son los equipos directivos los encargados de conducir la puesta en práctica de las orientaciones emanadas desde la política pública.  Considerando esto, hace seis años la Fundación Educación 2020 decidió actuar frente una cruda y por años inamovible realidad: los y las estudiantes están pasando muchas horas de su vida en las escuelas, sin lograr aprender de la manera esperada. ¿Cuál fue la apuesta de la institución? Aportar al fortalecimiento del liderazgo en los equipos directivos y, de la mano con ello, acompañar en la implementación de metodologías innovadoras, acorde a los cambios que ha tenido y está teniendo la sociedad. En este sentido, el Primer Encuentro Nacional de Directores y Directoras por la Innovación —que se desarrolló en Temuco en el mes de septiembre de 2019, con el apoyo de la Secretaría General de Gobierno (Segegob)— marca un hito no sólo para la fundación, sino también para el país. ¿Su objetivo? Que las y los líderes compartieran sus experiencias en la implementación de innovaciones pedagógicas, con el fin de mejorar sus prácticas y así también mejorar los aprendizajes de los niños, niñas y jóvenes. En total fueron más de 60 los líderes educativos que participaron en esta iniciativa, que también buscó dar una señal sobre la importancia de la descentralización. De esta forma, participaron directores de Antofagasta, Salamanca, Los Andes, Quillota, Cerro Navia, Peñaflor, Independencia, Talagante, Constitución, Angol, Chaitén, Coyhaique, Nueva Imperial, Panguipulli, entre otras.  Otro aspecto diferenciador de la jornada es que fue dirigida por los mismos directores y directoras, quienes a través de un formato de ponencias interactivas abordaron temáticas como: qué metodologías desarrollaron con el acompañamiento de Educación 2020, qué innovación continúan implementando de manera autónoma, cuáles han sido los principales obstáculos y oportunidades a la hora de innovar, y qué logros son los que han ratificado la convicción de que se debe continuar con la innovación.  Este documento resume aspectos claves del encuentro, lo que se complementa con los desafíos que significa innovar en educación y las prácticas que se espera que los directivos desarrollen según los lineamientos del Marco para la Buena Dirección y Liderazgo Escolar. En suma, se muestra la ruta que han realizado los directores en sus comunidades y también la proyección de esta red. ¿En qué han innovado estos directores? Haciendo un poco de historia, si bien desde Educación 2020 siempre existió la inquietud por cómo impactar de forma más efectiva en los aprendizajes dentro de las escuelas no sólo de las cercanías de Santiago, sino de otros lugares del país, no fue sino hasta el 2014 que, gracias a una alianza con Fundación Luksic, comenzó un proyecto en siete escuelas costeras de La Araucanía todas en situación de alta vulnerabilidad que inicialmente tenía como misión fortalecer el liderazgo para la innovación del equipo directivo, docente y estudiantes. Tiempo después, esta zona se convertiría en la protagonista de la implementación de Redes de Tutoría —metodología de origen mexicano que revoluciona la forma de enseñar y aprender desde la horizontalidad— al ser pionera en Chile. Desde ese entonces, Educación 2020 ha acompañado la implementación de proyectos para mejorar la calidad de los aprendizajes en distintos puntos del país, específicamente en 22 ciudades de Chile, incluyendo Antofagasta, Valparaíso, Quillota, Puente Alto, Los Andes, Salamanca, Santa Olga, Angol, Nueva Imperial, Valdivia, Coyhaique, Chaitén, entre otras. Estas son las distintas estrategias pedagógicas. Redes de tutoría El programa Redes de Tutoría es una estrategia educativa innovadora que ha sido implementada en Chile por Educación 2020 para responder a la necesidad de replantear el modo tradicional como se han entendido y ejecutado las prácticas pedagógicas, particularmente, para transformar la relación entre estudiantes y docentes respecto al proceso de enseñanza y aprendizaje (López, 2016).  “Redes de Tutoría es una estrategia de enseñanza y aprendizaje que apunta directamente al núcleo pedagógico, permitiendo transformar la relación docenteestudiante en un vínculo afectivo cercano, de horizontalidad, con foco en el desarrollo de competencias para asegurar un aprendizaje autónomo. Se basa en el axioma que establece que el buen aprendizaje ocurre cuando se hace coincidir el interés del que aprende con la capacidad del que enseña, permitiendo dar importancia a la motivación intrínseca de los maestros y de los estudiantes” (Cámara, 1999). Redes de Tutoría se sitúa en la vereda de la innovación pedagógica, puesto que la gran diferencia con las tutorías tradicionales es que el foco está puesto en el tipo de relación que se establece, más que en el acompañamiento o seguimiento de los contenidos. La relación tutor-tutorado se caracteriza porque se asegura el encuentro de quien sabe con quien desea aprender, es decir, está mediada por el interés por aprender y enseñar (Cámara, 2008; Elmore, 2011; Cámara, Rincón-Gallardo, Domínguez, López, 2006). Por lo demás, otra de las características particulares de la relación tutora tiene relación con lo que ocurre después de experimentarla: esto es la posibilidad de compartir el conocimiento y aprendizajes adquiridos en ella.  Esta estrategia cambia la relación entre el docente y el estudiante hacia una de tipo horizontal, así como también cambia la relación con el contenido al ubicar el foco en el desarrollo de competencias que permitan el “aprender a aprender”. La relación tutora comprende, además, un vínculo afectivo y cercano, que se establece entre alguien que maneja un tema y otro que quiere aprenderlo. En esa díada, donde hay un interés común, se genera aprendizajes en tanto el protagonista principal pasa a ser el tutorado o aprendiz, quien toma el control de su proceso de aprendizaje y el diálogo se basa en lo que él debe descubrir y comprender en profundidad, con la ayuda del tutor, quien genera preguntas desafiantes y no da respuestas. El tutor ayuda al aprendiz a comprender por qué escogió ese tema, qué hay detrás de su interés, cómo es que aprende y cómo se estructura eso novedoso que aprendió. Elmore (2016) sostiene que la tutoría lleva a razonar y a descubrir; no a encontrar pronto la respuesta que el maestro espera. A lo largo del proceso, ambos llevan un registro no sólo de lo que el tutorado está aprendiendo, sino también de su proceso de aprendizaje, el cual pretende ser una herramienta poderosa para facilitar el desarrollo de habilidades metacognitivas, pues les permite a los sujetos ser conscientes de dicho proceso de aprendizaje, visibilizando el razonamiento, las ideas, conclusiones, puntos de inflexión, dudas, errores, nuevas interrogantes, etc.  Una vez que consideran que el proceso puede darse por concluido, el tutorado prepara una demostración pública para presentar al grupo lo que aprendió y cómo lo aprendió. Luego de esto y de un proceso de formación, se espera que pueda ser tutor de otras personas a partir de sus aprendizajes y repetir el ciclo, ya que prepara su tema, practica la tutoría con otra persona, acompaña la demostración pública y enriquece su tema a partir de toda la experiencia recopilada en registros escritos.  Educación 2020 está implementando Redes de Tutoría en diferentes escuelas del territorio nacional, gracias al apoyo de alianzas público-privadas. Los resultados hasta ahora son sorprendentes: los estudiantes tutores se sienten más motivados a aprender, han desarrollado habilidades de expresión oral y trabajo en equipo, además de mostrar alzas en el desempeño en Lenguaje y Matemática  (SEPA, 2017).  La implementación de Redes de Tutoría también ha tenido un significativo impacto en la motivación de las comunidades educativas, y los estudiantes han desarrollado importantes habilidades como el liderazgo, la confianza en sí mismos y la autonomía, y los docentes han recuperado su rol de guía.  Aprendizaje Basado en Proyectos El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP o PBL por sus siglas en inglés) es una práctica pedagógica innovadora que incorpora cambios al sistema de enseñanza y aprendizaje actual y que ha reportado mejoras en los resultados académicos de los estudiantes (BIE, 2013). Este modelo organiza el aprendizaje en torno a proyectos (Thomas, 2000), es decir, “los estudiantes diseñan, planifican y realizan un proyecto ampliado que se expone públicamente como un producto, una publicación o presentación” (Paul Hamlyn Foundation, 2012, p.13).  Para Educación 2020, la implementación de esta metodología en los establecimientos educacionales responde a los principios del aprendizaje autónomo, al desarrollo de la habilidad de aprender a aprender, a favorecer la autonomía y el trabajo colaborativo, incluyendo el cambio de paradigma desde el rol de profesor como experto que realiza cátedra de los contenidos, hacia el estudiante como protagonista y gestor de su propio aprendizaje, al cual se le asigna un proyecto que debe desarrollar y que promueve el desarrollo de las habilidades que demanda el siglo XXI (Enseña Chile, s.f.; BCN, 2015).  El proyecto tiene una pregunta guía que pretende responderse en el “mundo real”, ya que tiene un propósito real, será expuesto ante personas reales y permite producir un trabajo de alta calidad, que a los estudiantes les interesa y que tiene utilidad real (Innovation Unit & Real Projects, s.f.).  En dicha metodología, los conocimientos tienen el mismo valor que el desarrollo de habilidades y actitudes. Los alumnos se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollan su autonomía y responsabilidad, ya que son ellos los encargados de planificar, estructurar el trabajo y elaborar el producto para resolver la cuestión planteada. La labor del docente es guiarlos y apoyarlos a lo largo del proceso (BCN, 2015, p. 3).  Larmer & Mergendoller (2010) describen las etapas que tiene en desarrollo de un proyecto, para las cuales Enseña Chile (2015, p.3) ha generado la siguiente adaptación: Apresto laboral El proyecto Apresto laboral de estudiantes para el éxito profesional busca contribuir al fortalecimiento de la Educación Técnico Profesional y, por tanto, a la ampliación de oportunidades de los estudiantes que están recibiendo dicha formación. Los jóvenes requieren, cada vez más, adquirir competencias que les permitan adaptarse a los constantes cambios que el mundo laboral experimenta, a través de un aprendizaje significativo y que les motive a seguir trayectorias educativas exitosas (continuidad de estudios o especializaciones técnicas).  Las acciones se desarrollan de manera colaborativa y activa con los trabajadores voluntarios de Alstom Chile, teniendo al centro a los estudiantes, su formación, el compromiso social y la relevancia de acercar el mundo del trabajo con los establecimientos educacionales.  El proyecto responde a la necesidad de entregar mayores oportunidades de aprendizajes a estudiantes de la educación media técnica profesional de Chile, atendiendo a la gran brecha socioeconómica y de resultados que existen. La educación técnica concentra a los jóvenes de condiciones socioeconómicas más desfavorable y en promedio obtienen los más bajos resultados de aprendizaje del país.  Considerando a esta realidad, presente en los territorios donde la compañía Alstom tiene parte de sus instalaciones, se intencionó colaborar con tres Liceos Técnicos Profesionales de las comunas de Lo Prado y Puente Alto en la Región Metropolitana y un liceo en la comuna de Quillota, Región de Valparaíso. Es así como los colegios Complejo Pedro Prado, Industrial Las Nieves y Ernesto Bertelsen, se incorporan al proyecto y comenzamos a trabajar con ellos en estrecha colaboración con los trabajadores de la empresa.  El contexto de los liceos que forman parte del proyecto es de alta vulnerabilidad, contemplando una matrícula general de más de 3.000 estudiantes. Los beneficiarios directos serán 110 estudiantes aproximadamente de tercero medio de los 3 liceos técnicos (1 curso por establecimiento), además de 18 docentes de las especialidades técnicas (6 de cada liceo) y entre 55 y 110 trabajadores de Alstom en su calidad de mentores o tutores (de las instalaciones de Puente Alto, Lo Prado, y Quillota). Y como beneficiarios indirectos 200 padres y 90 docentes no-participantes, quienes conocen el proyecto para proyectar su participación futura.  El objetivo general del proyecto es preparar a los estudiantes de educación técnico profesional para que se integren con éxito al mundo laboral y promover aprendizajes que sirvan para generar mejores oportunidades en la formación técnico profesional del país. Buscando fortalecer los aprendizajes de los estudiantes a través de una experiencia práctica relacionada con su especialidad técnica en la empresa Alstom. De este modo se busca brindarles a los estudiantes las habilidades del siglo XXI (comunicación, pensamiento crítico liderazgo, resolución de problemas y colaboración) en el marco de las habilidades prioritarias para enfrentar el mundo actual.  Al mismo tiempo, se busca conectar a los empleados de Alstom con la comunidad a través de un acompañamiento a estudiantes durante la experiencia práctica. Y, por último, fortalecer/desarrollar capacidades en los docentes que les permita incorporar en su quehacer el desarrollo de habilidades sociales en sus estudiantes como también la apropiación de un conjunto de herramientas técnicas que favorecen la vinculación curricular con las necesidades actuales de las empresas.  A mezclarse A Mezclarse Es un proyecto de Educación 2020, financiado por la Unión Europea, que busca promover y proteger el derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes migrantes en Antofagasta, a través del fortalecimiento de la capacidades de las escuelas, el impulso del trabajo en red y el liderazgo de sus estudiantes. Las líneas de trabajo en las que se focaliza el proyecto son: En términos generales, estas líneas de trabajo funcionan de manera articulada, en algunos casos con componentes que se desarrollan de forma paralela y en otros casos de forma concatenada. En cualquier caso, se busca incidir en el fenómeno de una manera integral, que aborde las complejidades del tema y potencie la participación de los ciudadanos desde distintos espacios y de acuerdo a los diferentes roles que juegan en el ámbito educacional.  Este proyecto cuenta con el respaldo y la experiencia de otras organizaciones como: Servicio Jesuita Migrante, Instituto Nacional de Derechos Humanos, Fundación para la Superación de la Pobreza y UNESCO. Lee la memoria completa de este proyecto junto a la Ruta de la Innovación en este enlace.

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