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¿Quién fiscaliza a los fiscalizadores?

Columnas de opinión

20 octubre, 2013

Columna de Mario Waissbluth publicada en Voces de La Tercera el 17 de octubre de 2013.   La burocracia, el Estado de nadie, se ha convertido en la forma moderna de despotismo, M. McCarthy Cuando la Superintendencia de Educación finalmente comenzó a funcionar el año pasado, yo estaba contento. Al fin. Sostenedores que abusan de los […]



Columna de Mario Waissbluth publicada en Voces de La Tercera el 17 de octubre de 2013.

 

La burocracia, el Estado de nadie, se ha convertido en la forma moderna de despotismo, M. McCarthy

Cuando la Superintendencia de Educación finalmente comenzó a funcionar el año pasado, yo estaba contento. Al fin. Sostenedores que abusan de los recursos públicos serían controlados. Uno se imaginaba que al detectarse flagrantes desvíos de recursos, decenas de alumnos ausentes declarados como presentes para cobrar subvención, violaciones de la LGE al seleccionar alumnos ilegalmente, estos desmanes serían sancionados. No dudo que esto ha ocurrido en diversas ocasiones. Pero…. la Ley propone, y como en otras ocasiones, la burocracia se desata.

Coordino un Diplomado en Gestión Educativa, destinado a la formación y perfeccionamiento de directivos escolares actuales o futuros, municipales y particulares, de todo el país. Curiosamente, cada vez que la palabra “Superintendencia” sale a flote los gestos de ira aparecen. Esto llegó a tal punto que hice una encuesta rápida a egresados de los Diplomados anteriores y el actual. Aquí algunos testimonios textuales, verdaderas perlas de la burocracia:

Nuestra escuela municipal tiene un índice de vulnerabilidad superior a 90%. Un alumno se fugó escalando una reja de 7 metros. Esto quedó debidamente registrado en el libro de clases. Ahora nos están haciendo un proceso administrativo por declarar presente a un alumno ausente.

“La Superintendencia nos solicita una gran cantidad de documentación y papeles que han sido previamente entregados a MINEDUC.

“Nos solicitaron los Certificados de Antecedentes de todos los funcionarios al día, y nos dieron un plazo de dos días para cumplirlo, cuestión imposible de lograr. Prepotencia y nula intención de orientar.”

“Nuestra escuela católica quedó calificada en lista C por “no cumplir con la Normativa de Planes y Programas”. Razón: que al momento de matricular no preguntamos ¿qué religión profesa? y ¿quiere que su alumno asista a clases de su religión? Esto, a pesar de que es información provista a los apoderados en la Ficha de Matrícula.”

“Multaron a nuestro colegio municipal por estar participando todos los alumnos en los Juegos Bicentenario de la comuna, exigidos por Chiledeportes, y habiendo nosotros enviado solicitudes de autorización a los apoderados. El fiscalizador no estuvo dispuesto a ir a la multi-cancha a contar a los estudiantes. A pesar de nuestros reclamos tuvimos que pagarla.”

“Nos solicitan boletas y contratos de hace 15 años.”

“Nos exigen certificado del Servicio de Salud para repartir raciones de alimentos, a pesar de tener hace un mes una visita del inspector que dejó constancia en un acta sobre nuestras buenas condiciones.”

“Se nos solicitan certificados de nacimiento que deben estar actualizados hace menos de dos meses.”

“La experiencia con la Superintendencia ha sido en general pésima, soberbios y orientados solamente a encontrar faltas y no a escuchar razones.”
“Debí concurrir junto a la directora de la escuela a la Dirección Provincial Santiago, con un libro de clases, para que se verificara que un alumno estaba debidamente ausente por encontrarse hospitalizado. El mismo día y hora estaban citados directores de otras comunas por asuntos similares”.
“Mi escuela fue construida con la aprobación de todos los requerimientos legales. Ahora es cuestionada en cada fiscalización por existir canales a menos de trescientos metros”.

Disculpe el lector la lata que le voy a endilgar a continuación, pero es necesaria. Le pedí a un respetable sostenedor de escuela particular subvencionada, que conozco y sé que hace bien su pega, que me informara de su realidad. Prepárese para el horror:
“La circular de la Superintendencia contiene 109 páginas de normas.Estos procesos, se transforman en visitas nuestras a la Dirección Provincial de Educación  o el envío de información con frecuencia aproximadamente semanal.”

“Por ejemplo: declaración de idoneidad docente y del personal administrativo, mensualmente con títulos legalizados; nómina de alumnos prioritarios, mensualmente; envío de calendario escolar y espera de aprobación por la Provincial (no se puede mover un día sin autorización del MINEDUC); plan de estudios de acuerdo a la carga autorizada (si se quiere una hora más de una materia, hay que solicitar autorización que tarda generalmente un año); solicitud de alumnos excedentes informando metros cuadrados de cada sala, que luego vienen a medir; fichas de postulaciones a becas con carta de respuesta y razones de la obtención; circular con la rendición de cuentas del año anterior (académica y financiera) con colillas firmadas por el 100% de los apoderados; ingreso del diagnóstico SEP a la plataforma tecnológica, así  como las actas del consejo escolar, consejo de profesores y todos los órganos del colegio, que deben estar disponibles en papel para las revisiones”

“Registros hora por hora por cada alumno en libro de clases,posteriormente ingresados a la plataforma, el mes pasado recibí una multa por tener un error de digitación entre 25.000 registros”

“Solicitud de cambio de actividades cuando el colegio quiere celebrar un aniversario u otra actividad. Envío mensual de liquidaciones de sueldo firmadas, cotizaciones previsionales  y licencias médicas”

Recorté este listado a la mitad por brevedad y para evitarle al lector una pesadilla esta noche.

En adición a la Superintendencia, las escuelas y sostenedores  deben recibir inspecciones, citaciones, y entregar rendiciones a la Contraloría General de la República, muchas veces sobre temas similares a los de la Superintendencia; a la Agencia de la Calidad con sus interminables pruebas SIMCE; los inspectores del propio MINEDUC, la Inspección del Trabajo, la Seremi de Salud. Cada una de ellas, por separado, tal vez sea razonable. La suma se está haciendo intolerable y dañando más que facilitando el proceso educativo.

Las buenas escuelas que deben educar alumnos en condiciones de extrema vulnerabilidad – los guetos que ha creado nuestra Sudáfrica educativa – deben realizar verdaderas proezas, simplemente para mantener un clima razonable, atender alumnos golpeados en sus casas o en la calle, ya no se diga para aprender. Y deben hacerlo con esta pesadilla impuesta por una verdadera burocracia de comando y control.

¿Quién defiende a las comunidades escolares de las arbitrariedades? ¿Quién fiscaliza a los fiscalizadores?

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