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El difícil arte de ser feliz el lunes en la mañana

Por Matías Reeves, Fundador de Educación 2020. Jim Collins, John Kotter, Michael Porter y muchos referentes del management han recalcado desde hace décadas la importancia de que las organizaciones cuenten con una misión y visión. La misión define el qué de la organización, sus objetivos y cómo enfrentarlos para alcanzarlos. La visión, en cambio, describe […]



Por Matías Reeves, Fundador de Educación 2020.

Jim Collins, John Kotter, Michael Porter y muchos referentes del management han recalcado desde hace décadas la importancia de que las organizaciones cuenten con una misión y visión. La misión define el qué de la organización, sus objetivos y cómo enfrentarlos para alcanzarlos. La visión, en cambio, describe una posición en la que se desea esté la organización en el futuro. Ambos conceptos se suelen combinar para encontrar el propósito, metas y valores.

El proceso de desarrollo en la construcción de la misión y la visión requiere de una serie de factores. Primero se debe identificar claramente la cultura corporativa: sus valores, estrategia y la mirada de largo plazo que tienen los miembros del equipo, e incluso proveedores y clientes. Asegurarse que sus objetivos sean medibles y la visión alcanzable. Y lo más importante: hacer de todo esto algo simple y claro, donde todos se sientan partícipes y dueños. Aquí es cuando toda la teoría se viene al piso.

Lo que hay que hacer es bastante claro y compartido en todo el mundo. No hay escuela de gestión o MBA que no enseñe que se debe tener misión y visión si se quieren alcanzar buenos resultados en una organización, ya sean estos la venta de productos y maximización de utilidades en una empresa, el desarrollo integral de los niños en una escuela, o, como es el caso de una fundación como Educación 2020, tener impacto en las políticas públicas de un país y así contribuir a un sistema educativo de mayor calidad, más justo, inclusivo y solidario.

El error pasa cuando todo el esfuerzo de eternas jornadas de trabajo para definir la misión y la visión (que muchas veces cuesta millones de millones de pesos), queda simplemente escrita en la memoria institucional o en un galvano de cobre a la entrada de la oficina, pero los miembros de la organización no la reconocen. Si no se siente en la sangre de las personas que trabajan en la organización esos conceptos, no sirven absolutamente de nada.

No quiero decir que esto no sea necesario, pero creo que no sirve de mucho generalmente.  Es más, en Educación 2020 no tenemos ni misión ni visión.

Guy Kawasaki, uno de los principales expositores del emprendimiento a nivel internacional (recomiendo sus charlas y su libro “The art of start”), ha recorrido el mundo – incluido Chile hace unos años- contradiciendo lo que a muchos nos han dicho en sesiones de gestión estratégica organizacional: “tener una misión y una visión es la clave del éxito”. Creer que esto es un fin en sí mismo, y no un medio como debería ser, le ha hecho mucho daño a muchas organizaciones.

La invitación de Kawasaki es a escribir un mantra, no una misión.Y eso es justamente lo que se hace en Educación 2020. Revisen el sitio web: no encontrarán ninguna misión o visión, sin embargo tenemos un mantra y lo vivimos cada día.

Trabajar por una causa como lo es la educación de Chile puede ser mucho más fácil de encontrar el sentido que vender zapatos. Lo que hacemos tiene un sentido profundo, lo que menos nos falta es motivación. El desafío ha sido mantener este espíritu por casi seis años, donde ya han pasado más de 100 personas.

Nuestro sueño es no existir. Si el sistema educativo alcanzara los estándares que nos hemos propuesto, sin duda nos tendríamos que dedicar a otra cosa. Pero falta mucho por hacer y lo sabemos, por eso es que hemos puesto nuestra alma en que los cambios se realicen cuanto antes. Cada día que nos demoramos en tomar decisiones y actuar son miles de niños y niñas que están viendo condenadas sus vidas a un mundo sin oportunidades.

A pesar de que la tarea es dura, no lo hacemos abrumados o angustiados. Al contrario, lo hacemos con alegría, pasión y mucho compañerismo. En Educación 2020 estamos comprometidos por nuestro trabajo desde el lugar que nos corresponda hacerlo. La definición de funciones es fundamental para hacer más eficiente y profesional nuestro quehacer y, por ende, el trabajo en equipo, la rigurosidad, la confianza, la libertad y la creatividad son clave.

Nos gusta celebrar la vida. Nos gusta celebrar que estamos viviendo un momento importante en la historia de Chile, y somos actores principales de esta historia. No queremos quedarnos al margen y por eso es que contribuimos con nuestro granito de arena todo cuanto podamos. Desde el Congreso dando nuestra opinión, en campañas sensibilizando e informando a la ciudadanía y en las escuelas trabajando con las comunidades educativas. Levantarse un lunes no es tan terrible cuando sabes esto. Los lunes en la mañana sí pueden ser felices cuando reconoces que todo lo que harás tendrá un impacto en la vida de los demás. Esto es un arte. Buscar la belleza en el trabajo es intención, no azar.

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