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Cuenta Pública 2021: Sin anuncios y un decepcionante “balance” en Educación

1 junio, 2021

Como todos los años, desde Educación 2020 seguimos muy atentos y atentas la rendición presidencial. Sin embargo, la falta de anuncios concretos y de apoyos en material educacional nos deja con un sabor amargo. Aquí les presentamos lo que se dijo y lo que faltó.



Este martes 2 de junio se realizó la Cuenta Pública 2021, y la última del gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Como todos los años, desde Educación 2020 seguimos muy atentos y atentas la presentación, sobre todo en lo que respecta a anuncios y balances en materia educativa, algo que, lamentablemente, nos dejó con un sabor amargo de decepción. A continuación, les presentamos un resumen con un balance general, lo que se dijo y lo que falto: Balance general En esta Cuenta Pública 2021 escuchamos al Presidente de la República, Sebastián Piñera, señalar que “La educación es el instrumento más poderoso para el progreso y desarrollo material y espiritual de las personas y también de los países. La educación es la forma de transformar al individuo y la sociedad”. Pese al valor que otorga en sus palabras a la educación, no hace ningún balance sobre los avances hasta hoy en el programa de gobierno en sus cuatro ejes centrales  -educación parvularia, modernización educación Técnico Profesional, educación superior y calidad del sistema educativo en general- que según análisis recientes realizados por organizaciones como Ciudadano Inteligente y Fundación Chile 21, no alcanzaría el 40% de logro a menos de un año de cierre del gobierno Más allá del anuncio sobre Liceos Bicentenarios, que pareciera ser la única herramienta del gobierno para el fortalecimiento de la educación pública, el discurso no hace referencia alguna a cómo en este último año se trabajará para fortalecer la calidad de la educación pública, especialmente en los Servicios Locales de Educación Pública recientemente instalados y de cara a la instalación de los nuevos Servicios que deben entrar en operación el año 2022.  Pero más preocupante aún nos parece la total ausencia de una hoja de ruta que guiará la acción del gobierno para enfrentar los desafíos del sistema escolar este último año de mandato. La ausencia de propuestas concretas del gobierno de cara al futuro nos parece particularmente preocupante considerando el contexto que enfrenta el sistema educativo, que en palabras del propio ministro de Educación, Raúl Figueroa, se encuentra en estado de alarma por el “terremoto educativo” que ha generado la pandemia.  Lo que se dijo La Cuenta Pública 2021 en materia de educación estuvo centrada principalmente en dos aspectos. En primer lugar se hizo referencia a la necesidad de garantizar 13 años de la educación mandatoria a través de la incorporación de kínder como obligatorio y gratuito para niños y niñas.  En segundo lugar, se destacó el ejemplo de los Liceos Bicentenarios y su rol dentro del sistema educativo, relevando el buen desempeño de estos establecimientos en la prueba de transición, señalando que estos resultados no son explicados por “los recursos ni la situación socioeconómica de los estudiantes” sino que por el compromiso de las comunidades educativas con una educación de excelencia, de calidad y con foco en el trabajo que se realiza en la sala de clases donde se aprenden valores y conocimientos.  El mandatario cierra su “balance educativo” haciendo referencia al “verdadero terremoto educacional”, que ha generado tanto la pandemia como la ausencia de clases presenciales.  Lo que faltó A pesar de reconocer que garantizar una educación temprana de calidad a todos los niños y niñas de Chile, y también en todos los niveles, es “el desafío más noble y urgente de nuestra sociedad, porque abre un mundo de oportunidades”, no se da cuenta de estrategias sistémicas para mejorar la calidad de la educación, sino que más bien se centra en la creación de Liceos Bicentenarios. Surge la pregunta entonces de cuáles son los compromisos de este gobierno en este último año para aportar a la mejora de la calidad educativa en los 9.450 establecimientos educativos del país, más allá de los 320 Liceos Bicentenarios, que representan menos del 5% del sistema escolar En el discurso tampoco hubo mención alguna respecto a la Nueva Educación Pública, ni al estado de avance de su implementación y apoyos requeridos para ello. Considerando que una educación pública fortalecida permite avanzar en garantizar el derecho a la educación, nos parece alarmante que no existan anuncios en esta materia ni balances de lo hecho durante este periodo. Que la educación pública sea una de las grandes ausentes en este discurso es particularmente preocupante de cara al desafío de implementar 15 nuevos Servicios Locales durante el 2022. Aunque la modernización de la Educación Técnico Profesional fue uno de los ejes del programa presidencial en materia de educación, no se hace mención a las medidas tomadas para responder a los compromisos asumidos en esta área. Entre ellos, la articulación con el mundo productivo y el compromiso asumido para aumentar la gratuidad al séptimo decil en educación técnica, que si bien se materializó en un proyecto de ley, se encuentra sin avances de tramitación desde el año 2019 en el congreso. La ausencia de compromisos en la cuenta pública para convertir a la educación técnico profesional en una alternativa de excelencia y de calidad evidencia que esta es aún una tarea pendiente del gobierno. Lo mismo ocurre con educación escolar, eje en el cual se planteó una serie de medidas dentro del programa en 2017, pero que al día de hoy tienen un bajo nivel de cumplimiento. No se da cuenta de avances en acciones orientadas al acceso, financiamiento y calidad, sino que esta última se plasma exclusivamente en el aumento de la red de liceos de excelencia. Desde Educación 2020 creemos que esto es preocupante, pues implica replicar una visión en que solo algunas y algunos elegidos tienen acceso a una educación de calidad. En cuanto a la educación temprana, si bien se valora el esfuerzo de impulsar la obligatoriedad del kínder en educación parvularia, es fundamental que esto se haga resguardando la inclusión de niños y niñas con menor acceso a este nivel educativo (quintiles más bajos y con NEE) y garantizado una educación acorde a su etapa de desarrollo e intereses. Por otro lado, en relación a la Sala Cuna Universal, un aspecto pendiente es el apoyo del gobierno a las familias en esta materia, y que se resguarde como un derecho para los niños y niñas, independiente de la situación laboral de su padre o madre. Siguiendo la analogía usada por el Presidente y el ministro de Educación, enfrentar la reconstrucción tras años de réplicas requiere recursos y repensar los cimientos de nuestro sistema educacional, de lo cual lamentablemente nada se menciona. No referirse a la propuesta que existe sobre el sistema de desarrollo directivo, ni hacer un balance de la implementación de la nueva Carrera Docente, ni al fortalecimiento de la formación inicial y continua ( dimensiones que la evidencia destaca como aspectos claves para mejorar la calidad educativa) dan cuenta del bajo compromiso del gobierno con el fortalecimiento de los cimientos de nuestro sistema educativo.

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