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Así aumentó Valparaíso la matrícula de sus colegios públicos

Noticias sobre educación

4 diciembre, 2014

“En los últimos 15 ó 20 años, perdíamos quinientos y hasta mil estudiantes al año, lo que coincidía con la curva nacional”, recuerda Gustavo Mortara, Gerente General de la Corporación Municipal de Valparaíso, Cormuval, desde 2011. En 2013, Gustavo decidió que la caída debía detenerse. Trabajó para revertir la tendencia y este 2014 lo logró: […]



“En los últimos 15 ó 20 años, perdíamos quinientos y hasta mil estudiantes al año, lo que coincidía con la curva nacional”, recuerda Gustavo Mortara, Gerente General de la Corporación Municipal de Valparaíso, Cormuval, desde 2011. En 2013, Gustavo decidió que la caída debía detenerse. Trabajó para revertir la tendencia y este 2014 lo logró: la matrícula pública del puerto no sólo dejó de bajar, sino que aumentó en 700 nuevos niños y niñas. ¿Cómo lo hicieron?

Lo primero fue un cambio de paradigma. Con la ayuda del Centro de Liderazgo Educativo de Educación 2020, se realizó un diagnóstico a nivel comunal sobre la percepción de la Educación Pública y cómo mejorarla colectivamente. Asimismo, comenzó a entenderse la calidad de la educación no sólo como el avance curricular –“pasar materia”– sino como algo integral: colegios para niños y niñas que incluyeran deporte, arte, inglés, tecnología, buena convivencia escolar y mejor infraestructura.

Este último punto, para Mortara, fue clave. “En diciembre de 2013, mejoramos la imagen de algunas escuelas y liceos. La ex Escuela Bolivia, que está al lado de La Sebastiana, la rebautizamos como Pablo Neruda y se hizo un mural en la fachada. ¿Sabes qué pasó en enero de 2014? A un mes de haber pintado la escuela, de mejorar sus baños y cambiarle el nombre con la imagen del poeta, pasamos de 190 a 290 estudiantes”.

Otras acciones rápidas con alto impacto fueron la transmisión de una campaña comunicacional en televisión y radios, explicando a la ciudad los beneficios de estudiar en la Educación Pública del puerto; la creación de una “tarjeta verde” para las familias de colegio público, con descuentos en diversos servicios, y una alianza de propedéutico con las universidades tradicionales de Valparaíso (PUCV, UV, UPLA y UFSM) para los doce liceos públicos del municipio.

Una mejora sistémica

«Lo de la Corporación de Valparaíso es algo que cada municipio del país debiese hacer: asumir la responsabilidad que tienen como sostenedores, de apoyar la matrícula de sus colegios y no dejar solos a los directivos. La clave para la mejora es muy simple cuando los sostenedores miran las escuelas, escuchan a los niños y niñas y los ponen al centro de su quehacer», asegura Lorena Jiles, profesional del Centro de Liderazgo Educativo de Educación 2020.

Por esa mirada sistémica, que entiende la mejora de la Educación Pública como una tarea conjunta, la Corporación decidió afianzar su vínculo con los equipos directivos de sus colegios municipales. Así, se aunaron fuerzas entre las gestiones desde el sostenedor y las estrategias y acciones particulares de cada escuela. Ambas cuestiones contribuyeron al aumento de estudiantes.

Escuela Grecia: además de contar con una nueva fachada, Marta Ríos, directora que asumió este 2014,  creó un aula de fonoaudiología, usó los recursos SEP para que los niños y niñas conocieran el puerto y la capital y aportó a la convivencia escolar. Esto último lo hizo a través de una metáfora: como el colegio es de varones, junto al equipo de convivencia escolar, implementaron la metáfora del “fair play”, donde cada niño es un futbolista y los profesores, los árbitros. Esta sencilla pero astuta acción impactó positivamente en el clima escolar. En el 2014, cerraron con 308 alumnos, para el 2015 ya tienen 344 matriculados.

Escuela Pablo Neruda: además del cambio de nombre y de pintar su fachada, este colegio es apadrinado por la Universidad de Maryland y pone énfasis en el vínculo con cada apoderado y apoderada, abriendo las puertas del establecimiento para que la familia se involucre en la formación de sus estudiantes. Pasó de 190 alumnos en 2013, a 290 en 2014.

Escuela Alemania: en 2002, llegó un nuevo director, Hernán Saavedra, que generó cambios: eliminó la selección académica, implementó wi-fi en todo el establecimiento, amplió el comedor, generó alianzas con otros colegios –incluso particulares subvencionados, como el Salesiano– y abrió instancias como la “Concejalía de Niños”, donde los niños proponen acciones para la mejora de la ciudad al concejo municipal. Este año, la corporación pintó la fachada y un mural en la entrada del colegio. Todas estas acciones impactaron: en 2002 había 680 alumnos, hoy son 950.

“Producto de todo esto, ocurrió lo que no ocurría hace 15 años. Tuvimos una reflexión tan importante, que pudimos aumentar la matrícula por primera vez en la historia de la ciudad, además de definir y acordar objetivos reales respecto de calidad de la educación. En mi opinión, Chile debería tener una Educación Pública que fuera un orgullo para las familias porteñas y de todo el país”, para eso están trabajando, asegura Mortara.

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