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Argumentos contra el descuento tributario para educación

Noticias sobre educación

3 septiembre, 2012

Esta semana comienza a discutirse en la Comisión Mixta el Proyecto de Reforma Tributaria. Como hemos manifestado desde el inicio de la discusión legislativa, rechazamos el descuento tributario que contempla el proyecto para los contribuyentes que pagan financiamiento compartido. Nuestro rechazo se ha justificado en que existen al menos cinco motivos que hacen de esta […]



Esta semana comienza a discutirse en la Comisión Mixta el Proyecto de Reforma Tributaria.

Como hemos manifestado desde el inicio de la discusión legislativa, rechazamos el descuento tributario que contempla el proyecto para los contribuyentes que pagan financiamiento compartido.

Nuestro rechazo se ha justificado en que existen al menos cinco motivos que hacen de esta medida una política errada:

  1. Aumenta la segregación.
  2. Beneficia a un grupo determinado dentro del tramo de ingresos.
  3. Perjudica a la Educación Pública.
  4. Resulta un incentivo para el aumento de precios.
  5. Representa un uso ineficiente de los recursos.

En los últimos días el Gobierno ha manifestado la posibilidad de extender este beneficio a todos los contribuyentes del tramo, independiente de la dependencia del establecimiento donde estén matriculados sus hijos. Si bien es cierto esta modificación eliminaría dos de los cinco cuestionamientos antes expuestos (pues si se incluiría a la Educación Pública y con ello al total de contribuyentes del tramo en cuestión), Educación 2020 reitera su rechazo a esta medida.

De aprobarse la nueva propuesta del Gobierno todavía existirían tres efectos perversos:

1.   Aumento de la segregación: El incentivo propuesto lo recibe aquel 15% de contribuyentes entre 500.000 y 1.500.000 pesos a los que sí les alcanza el ingreso para pagar el impuesto a la renta. Es evidente que el descuento incentiva el copago y con él  la segregación por estrato de ingreso. Hace unas semanas 29 connotados expertos en Educación y Políticas Publicas declararon: “en lugar de fortalecer el financiamiento compartido éste debería tender a reducirse o eliminarse. El financiamiento compartido agrava la alta segregación social de la educación chilena, limita las posibilidades de elección de las familias (asociándolas a su capacidad de pago), y refuerza el carácter selectivo y excluyente de las comunidades escolares. A cambio, no ha demostrado tener efectos positivos relevantes en el mejoramiento de la calidad ni la equidad educativa,  objetivos prioritarios de la política educacional”.

2.  Los subsidios a la demanda aumentan los precios: Esta es teoría económica elemental y ha sido observada en casos anteriores. El “bono leña” en Aysén tuvo como efecto colateral el aumento del precio de la leña. En España, el subsidio al arriendo de habitaciones a personas de bajos ingresos produjo el incremento del precio de los arriendos, y el subsidio a medicamentos, el aumento del precio en las farmacias. Este subsidio va a provocar inevitablemente un aumento de precios promedio en el copago, sin necesarias mejoras de calidad.

3. Es un uso ineficiente de estos recursos: Este subsidio, ya en régimen, significará una menor recaudación de US$120 millones por año. Si existe evidencia en cuanto al efecto segregador del financiamiento compartido (Elacqua, Montt y Santos, 2012; Bravo y Quintanilla, 2002; Anand, Mizala y Repetto, 2009; Mizala y Torche, 2012), y las estimaciones indican que el gasto por concepto de copago es de unos US$ 500 millones de dólares anuales, resulta mucho más eficiente utilizar estos recursos para comenzar a eliminar el financiamiento compartido (reduciendo el monto total de copago que pagan los padres). De esta forma se lograría el objetivo que persigue la medida (aliviar la carga de los padres) y se terminaría con uno de los elementos más cuestionados de nuestro sistema escolar.

Por las razones antes expuestas, nuestra preferencia como Educación 2020 es que NO se realicen descuentos tributarios por pagos asociados a educación de los hijos.

Si por alguna razón se aprobara dar recursos, vía descuentos tributarios al segmento de contribuyentes entre 500.000 y 1.500.000, es necesario desvincularlo del copago.

Al quedar vinculado al copago va a producirse un alza en los precios, lo que, como mencionamos anteriormente, no va a mejorar la calidad educativa ni va a aliviar la carga de los padres por gasto en educación.

De mantenerse el incentivo, proponemos desvincularlo del copago y hacer el descuento directamente a las familias, a través del Servicio de Impuestos Internos, por el hecho de tener hijos estudiando en colegios subvencionados ya sean particulares o municipales.

Con esto:

a)  Se evita el alza de precios del copago.

b)  No se profundiza ni favorece el esquema de financiamiento compartido, que sin duda ha incrementado la segregación del sistema escolar.

c)  Se elimina una enorme carga burocrática para el SII, al no tener que recibir constancia de copago, lo que se prestaría para evasión. La verificación de familias sujetas al descuento tributario se realizaría a través de las bases Simce.

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